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Mi historia

Éramos la familia perfecta de la foto. Nadie veía que yo me estaba muriendo por dentro.

Desde afuera, mi vida parecía completa.

Marido. Cuatro hijos. Casa. Familia.

Todo en su lugar. Todo menos yo.

Durante años construí una vida alrededor de lo que había que hacer, lo que esperaban de mí y lo que necesitaban los demás. Mi cuerpo empezó a gritar lo que yo todavía no podía decir: la angustia se instaló en mí, mi salud se deterioraba y yo me apagaba.

Hasta que tuve que mirar una verdad brutal: había construido una vida entera y, en el camino, me había perdido a mí.

01

Mi cuerpo había aprendido a callar mucho antes que yo.

A los cinco años sufrí mi primer abuso sexual. A los siete volví a ser abusada, esta vez por un amigo de la familia. Esas heridas de infancia condicionaron durante años mi forma de mirarme, de sentirme merecedora y de amar.

Me sentía sucia, rota, insuficiente. Y como tantas mujeres que todavía no saben amarse, busqué afuera a alguien que me convenciera de que yo valía.

Mendigué amor como una pordiosera.

Creía que necesitaba que alguien me eligiera hasta que entendí que había una persona a la que llevaba años dejando para después: yo. Ya no era aquella niña. Ahora podía mirar mis heridas, comprender mis patrones y elegir distinto.

Sylvia Chavez, Love Queen
La mujer que aprendió
a volver a mirarse.
02

Le pedí a Dios una misión. Me respondió con una identidad.

En aquellos años le preguntaba a Dios una y otra vez: “¿Cuál es mi misión?”. Un día, estando sola en mi casa, sentí un perfume intensísimo a rosas y escuché con absoluta claridad:

“Tu misión es ser AMOR.”

Yo esperaba que me dijeran qué CARAJO tenía que hacer. En cambio, la respuesta hablaba de quién tenía que ser. No enseñar amor. No hablar bonito sobre él. SERLO.

El pequeño problema era que yo sabía amar a todo el mundo menos a mí. Así que por ahí tuve que empezar.

03

No me fui porque dejé de tener miedo. Me fui porque decidí elegirme.

Divorciarme fue uno de los procesos más difíciles de mi vida. Tenía cuatro hijos, miedo, pocas certezas y ninguna versión mágicamente empoderada de Sylvia esperando del otro lado. Pero entendí que no necesitaba tener todas las respuestas para empezar a elegirme.

Estudié Gestalt, psicodrama, coaching, respiración consciente, Eneagrama, astrología y trabajo transgeneracional. No estudié para convertirme en maestra. Estudié porque necesitaba encontrarme.

Así nació Amarme con Locura: aprender un amor tan leal conmigo que pudiera decirme:

“Aunque todos se vayan, yo no vuelvo a abandonarte.”

La libertad tuvo el sabor de un huevo frito a las cuatro de la mañana. En mi nueva casa recuperé mi música, mis horarios, mis muebles, mis locuras y mi tiempo. Nadie preguntó qué estaba haciendo. Era una pavada gigantesca. Era mi casa. Era mi tiempo. Era mi vida.

04

Ningún príncipe vino a rescatarme. Cuando llegó el amor, yo ya había salido de la torre.

Y entonces apareció Alejandro: un saxofonista terriblemente sexy que, según cualquier criterio razonable, no tenía nada que ver conmigo. Él, soltero y sin hijos. Yo, divorciada y con cuatro.

Empezamos con un “te veo cuando te vea” hasta que entendí que no quería volver a sacrificar mi paz para conservar a un hombre. Lo solté.

Entre él y yo, me elegí a mí.

Nos reencontramos dispuestos a darlo todo y, más de veinte años después, seguimos eligiéndonos, con deseo, pasión, música, familia y libertad. Con él confirmé que el amor no es solamente algo que encontrás. Es el lugar desde donde creás tu vida.

05

El día que devolví la vergüenza que nunca había sido mía.

Años después escribí sobre mis abusos en una antología en inglés. Durante el lanzamiento me paré frente a más de cincuenta personas y dije: “Yo fui abusada.”

No me sentí víctima. Me sentí libre. Comprendí que lo que me habían hecho no decía nada sobre mi valor.

La vergüenza no era mía.

La historia finalmente me pertenecía a mí y no yo a ella. Esa voz recuperada se convirtió en libros, escenarios, mentorías y en el deseo de ayudar a otras mujeres a contar su propia historia.

Sylvia presenta El amor como camino en la Feria del Libro de Buenos Aires.

Love Queen tampoco fue un nombre que inventé. Yo decía que era Love Coach hasta que otros empezaron a decirme: “Vos no enseñás el amor. Vos lo personificás”. Y entonces todo cobró sentido: mi misión era ser AMOR.

06
Sylvia Chavez, Love Queen

Hoy soy Sylvia Chavez. Love Queen.

Mi papá era un hombre culto, filosófico, valiente y lleno de historias. Cuando murió entendí que no había perdido solamente a mi papá: también había perdido una biblioteca. No tenía un libro que pudiera abrir para volver a escuchar su voz, conocer sus pensamientos o encontrar las respuestas que nunca llegué a preguntarle.

Por eso hoy sé que contar nuestra historia no es mirar hacia atrás. Es dejar una parte de nosotros viva para quienes vienen después. Pienso en mis hijos, en mis nietos y en el legado que quiero dejarles: una mujer puede cambiar el rumbo de una historia cuando decide no abandonarse más.

Soy autora best seller, coach, oradora, mentora editorial, creadora de El Amor como Camino y fundadora de Klithorian. Pero mis títulos no reflejan lo más importante.

Soy una mujer que tuvo que ir a buscarse debajo de todo lo que había aprendido a ser.

La que dejó de mendigar amor y comenzó un romance feroz con la mujer del espejo. Hoy no quiero decirle a ninguna mujer quién tiene que ser. Quiero recordarle quién era antes de empezar a abandonarse. Porque esa mujer sigue ahí.

Sholeh

Una clienta me escribió esto para que lo comparta con el mundo

“Sylvia te ve donde estás hoy, y siempre ve a la mujer que vas a ser.”

A quien sea que esté leyendo esto. Estoy sentada en la oscuridad, reflexionando. Acabo de ver una película que se llama An Unfinished Life y me inspiró. Tuve la oportunidad de trabajar con la señora Sylvia, mi coach para todo en mi vida.

Ella me vio en el fondo del pozo, en mis puntos más bajos y cuando me sentía en la cima del mundo. Es una mujer que no se traga ninguna mierda, y que abre los brazos de par en par para darte su amor, incluso cuando a veces yo no creía merecerlo.

Llegué a ella rota y fracturada, pero jurando que ya lo sabía todo y que nadie podía enseñarme nada. Y digo: “JA, eso era puro cuento”.

Es una mujer que me abrió los ojos, la mente y el corazón a un nuevo camino para redescubrirme, en mi viaje para amarme siempre y ponerme primero. Sembró fuerza en lo más hondo de mi alma para empujar y seguir adelante. Soy alguien que vivió el dolor de la muerte, del abuso, de la violación, del corazón roto y de mucho más.

Le dije a Sylvia: “Lo que te mata te hace más fuerte. ¡La puta madre, sigo de pie!”. Ella es una mujer que encarna mi frase.

Solo recordá esto: Sylvia te ve donde estás hoy, y siempre ve a la mujer que vas a ser. Por fin vi el RUGIDO interno del SilverBack Bear (el oso de lomo plateado).

Gracias, Sylvia.

Sholeh

Traducido del inglés

Leer en sus palabras

To Whom Whomever is reading this. I sit in the dark to reflect. I just got done watching a movie called “An Unfinished Life” and it inspired me. I had an opportunity to work with Mrs. Sylvia my Coach for everything in my life.

She saw me in the gutter, my low points and when I was feeling on top of the world. This is a woman that “takes no shit!, and will open her arms wide open to give her love” even when at times I did not think that deserved it.

I came to her broken and fractured but swore I knew it all and that I could not be taught anything. I say “HA that was bullshit”.

This is a woman that opened my eyes, mind, and heart to a new path to rediscover myself on my journey to always love myself and put me first. She instilled strength in the bottom of my soul to push and pull forward. I am someone that has experienced the pain of death, molestation, rape, heartache, and so much more. I told Sylvia “What Kills you makes you Stronger, mother fucker I am still Standing!” This is a woman who embodies my quote.

Just remember Sylvia sees you for where you are in life and always sees the future you. I have finally seen the internal ROAR of the SilverBack Bear.

Thank you Sylvia

Otras mujeres también volvieron a elegirse.

“Soy la mujer libre que soy ahora y puedo dar y puedo recibir amor sin tener ningún temor.”
SELBIA LEÓNLife Coach · Proceso de coaching con Sylvia.
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No necesitás convertirte en otra mujer. Necesitás volver a elegir a la que nunca dejó de esperarte.

Esta vez, elegite sin pedir permiso

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